CRITICA a la muestra de arte wichi LHAJWUS LHENEK por la Prof. Sandra Tavernelli

Salirse de contexto para analizar y comprender otras cosmovisiones y miradas del mundo, debería ser un ejercicio con cierta rutina, responsabilidad y compromiso. Cuán rico e inmenso es nuestro presente si tan sólo pudiéramos mirarlo con amplitud, con respeto, con empatía… o como expresa el texto de las obras expuestas, con “los ojos del alma”.
“El arte de mis manos” o “El fruto de mis manos” es la muestra de ARTE VIVO del Centro Cultural Tewok, comunidad Wichi de Santa Victoria 2, de Santa Victoria Este, primera muestra de arte de pueblos originarios con curaduría intercultural, que se expone en estos días en el Mercado Artesanal de Salta, con apoyo de la Fundación Cebil, la Unión Autónoma de Comunidades Originarias del Pilmayo (UACOP), con un premio del Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural.
Una muestra que conmueve, sensibiliza y analiza el presente, rescata el pasado y pone en cuestionamiento el futuro inmediato.
Poder llegar a comprender la inmensidad de significantes del arte del pueblo Wichi, y la variabilidad de modos de internalizar los mismos, es una labor de profunda empatía con los pueblos originarios, que subsisten en este presente tan caótico.
Llegar a las profunidades de su cosmovisión del mundo, implica “sentir como sienten ellos”, desde el lugar en el que “sienten lo que sienten” (lugar físico-geográfico, lugar emocional, y lugar espiritual) y desde los límites linguisticos de las barreras de la comunicación, con todo lo que ello implica, cuando 2 (dos) lenguas diferentes anhelan comunicarse, conocerse.

Estamos hablando de mundos diferentes que componen una misma sociedad (la salteña); pero con una brecha y una grieta tan lejana, que duele.
El jueves 25 de agosto, llevé a mis alumnas a visitar la muestra. Florentina Mendoza, artista expositora, nos recibió cálidamente, y de a poco, con voz suave y calmada, nos compartió parte de su universo.
Los estudiantes están acostumbrados a los monólogos piramidales de las Instituciones, a la estructura lineal de los roles, a la voz que conduce y guía…
Ubicados en semicírculo, tuvieron que realizar un esfuerzo para conectar con Florentina, quien desde la humildad de su ser, invitaba al silencio, al respeto, a la quietud.. otro modo de comunicación se estaba gestando.
Salirnos de la zona de confort, es tan necesario…
De a poco fuimos introducidos, a través de los patrones iconográficos de sus tejidos al universo del arte Wichi, o arte “Vivo”. Con gratitud fui observando la mirada asombrada de mis alumnas cuando Florentina explicaba el significado de sus “dibujos” expresados en las telas:
No es una línea sigzagueando, es “el camino espiritual de la mujer”.
No es una forma arbitraria porque sí, es “el mensajero de los espíritus de la noche”; esta frase hace referencia un patrón textil que expresa la forma de los ojos del búho. El búho es un mensajero de los espíritus de la noche, y también es el espíritu del búho, que cuando canta en la oscuridad avisa que al amanecer se avecina un día complejo. El pueblo Wichi agradece a ese espíritu la advertencia y se prepara para un día con esas características. Y en sus textiles, lo expresa.
Recuerdo que una alumna me preguntó luego de la charla. “Profe, porqué doña Florentina no usó la palabra “iconografía” cuando hablaba de los patrones en los textiles?”… y adoré esa intervención. Pues allí es uno de los tantos espacios en donde se expresa la brecha cultural, donde las expectativas de mis alumnas, a quienes voy preparando para un mundo social internalizado ya en mi, se manifiestan. Donde pone en tela de juicio mi praxis educativa, mi rol docente y mi comprensión del mismo. Florentina no tiene porqué saber que nosotros a eso lo reconocemos como “diseños iconográficos”, ella conoce perfectamente lo que simbolizan sus obras, y lo sagrado que guarda en su hechura y composición. Allí es donde el lenguaje comienza a enriquecerse, a ampliarse, a brindarnos herramientas y variables… y a sanar los daños corroídos del prejuicio.
Sucedió algo parecido cuando nos explicó el significado del Dios del Viento, expresado una vasija escultórica donde un ser está con actitud de “soplido”:
“Cuando el viento sopla, nosotros dejamos de lado todo y lo sentimos… es el momento en que nosotros paramos nuestra rutina y sólo sentimos al viento”.
Todo este mundo sagrado expresado en obras de cerámica, tallado en madera y textiles está centrado en TE IA, o madre Naturaleza. A ella y por ella el pueblo Wichi agradece a diario y desde tiempos remotos. Pues todo esto se ha transmitido de generación a generación.
Cabe destacar que estas palabras tan sólo son destellos de todo lo que quedó resonando en mi interior, sumado a un profundo sentimiento de gratitud y respeto. Gracias a Florentina por su tiempo y dedicación. Por su ser humilde y cálido.
El arte del wichi y el mismo pueblo en sí, son patrimonio cultural de nuestras tierras. Una pena enorme, y una gran desilución que a través de los años y los siglos, la conformación de sociedades y las políticas de estado hayan ignorado de manera abismal a los pueblos originarios y a la riqueza cultural de nuestro pasado como sociedades. La “indiferencia” es el genocida inmortal de las sociedades.
Temas como el desmonte, la deforestación, la contaminación de ríos y tierras con agrotóxicos fueron expuestos por los representantes del pueblo Wichi en a inauguración de la muestra. Esta exposición no manifiesta los “ecos” del pasado, sino la visibilización de un presente tan vivo y tan real que conmueve y que invita a la reflexión personal y comunitaria.
Que poder tomar desiciones políticas y sociales que realmente incluyan la existencia de los Pueblos Originarios, a traves de la comprensión de sus mundos, sus realidades mas crudas y a veces crueles, sea una labor a futuro de todos, como sociedad y parte coexistente con el mundo.
Es ahora cuando lo “tremendo de lo contemporáneo” que expresa el filósofo Sergio Rojas, se presenta tan vivo en mi mente.

(*) Artista y profesora de la Escuela de Educación Técnica n°3102 “Dr. Joaquín Castellanos” contacto: 3875450906

Fotografías: Mario Luna- Verónica Ardanaz

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