Entonces, reinventar Salta

La magia existe en vísperas del Carnaval, en el Espacio Cebil.


Sandra Aguirre y Laura Rojo, una entramada de música y poesía capaz de suspender el tiempo, expandir resonancias vitales, abrir el fuego creativo que llevamos dentro. Un recital íntimo, al comienzo de las yungas y del verano, ¿qué más se puede pedir cuando la poesía es un modo de estar en el mundo?

“Entonces, ensuit”, último disco de Sandra Aguirre, fue presentado entre amigos, inaugurado por la voz poética de Laura Rojo. Salto de otro orbe en la música de Salta, esta obra integral y sólida –desde la dirección artística, composición, ejecución y concepto general- es una suite o gran poema musical de cinco movimientos que fluyen inseparables. En el equilibrio de sus cinco elementos, Sandra transmuta y crea una inmensa raíz, hacia la entraña poética y musical de “estar aquí”. Un río de imágenes sonoras, de honda potencia emotiva y residual, que sin dudas “viene de lejos” (y llegará lejos) comienza su aventura en nosotros. Salta se merece esta obra para reinventarse en este siglo.



Sabia heredera del Cuchi Leguizamón, Sandra Aguirre nos invita a un alto vuelo creativo. “Entonces” nos suspende en su exquisita textura musical y todas las memorias de “la tierra de uno” despiertan sus imágenes, la metafísica “sombra de un molle” que revela y oculta, un aire de coplas junto a “un roce de cielo”, suspende la respiración “para no interrumpir la soledad”. Sandra nos propone un mito musical que nos sorprende a cada instante, con silencios de honda densidad expresiva, en un relato poético musical  que crece en emoción y riesgo creativo, hasta arrojarnos al abismo de su “Farol”, que corona el final del disco.

A lo largo de sus cinco exploraciones musicales libres de toda clasificación, en resonancias de tango, chacarera, baguala, zamba, huaino, copla, Aguirre va tejiendo un mundo poético y sonoro propio, de honda nostalgia, de permanentes descubrimientos. Un contrapunto creador entre la materia terrenal de su voz, el piano de Marcelo Katz y la percusión refinada de Mariana Mariñelarena, con la levedad de cuerdas y aires de otras tierras, entre las que se destaca el violonchelo, de Emma Chacón Oribe, que como una segunda voz, responde a los interrogantes poéticos de cada movimiento. Los arreglos de Katz son pinceladas maestras para esta propuesta fundacional.

“Farol”, la cima de esta obra, nos deja sin palabras. Sólo contarles que el farol en el norte es un mito vivo. Hace más de 20 años, en la peregrinación a las alturas de Punta Corral, saliendo de Tumbaya, los cardones iluminados por las velas y la lumbre del tabaco quedaron en mí, como un misterio inexpugnable de transmutación: “y en la noche que me toque andar / yo no temo, tengo mi lugar / Farol…Farol…Farol…”, resuenan las últimas palabras de esta magnífica suite.

Alta poesía la de Sandra Aguirre, en la constelación de Manuel Castilla, Carlos Hugo Aparicio, Julio Espinosa y Luis Alberto Spinetta. Quien habla a lo largo de la obra es la voz de la tierra o Sandra transfigurada, como aspiraba el Grupo La Carpa en su texto fundacional, que Raúl Galán proclamaba como horizonte para todo creador en esta región, de “sólo estar aquí”, para no caer en la trampa de los regionalismos o nacionalismos. En la creciente desertificación de los montes y el sentido, en la desmesura de la inequidad y el vértigo global, esta obra se escucha con contundencia, una afirmación en claroscuro donde el “verde siempre vuelve”, como decía Manuel Castilla, una rara forma de esperanza, donde Sandra-Tierra vence: “todo es verdor / y estoy de pie”, “llueve son sol”, “sin ansiedad”, dejando ir al caballo tatuado de mundo. Esta obra puede leerse, escucharse, verse y puede reinventar infinitos universos para quien se entregue a su río de fuego.

Sandra Aguirre sobre la sal del mundo, con su “ala de acero”, con su poesía indestructible. Y ahora, como productora y directora general de su trabajo. Entonces, volar!

Verónica Ardanaz

Poeta, Maestra papelera, editora y gestora cultural.

Laura Rojo es poeta y pediatra. Ha editado Pluriverso, Salta, 2017.

Sandra Aguirre es compositora y música salteña; en 1998 ganó el Primer Premio en el Pre Festival de Cosquín y el Primer Premio Revelación. En el año 2000, su triunfo en los Premios Octubre, le permitió acceder a la grabación de su primer disco “Sí”, en el sello Melopea, donde luego grabó su segundo trabajo, “El hombre de Barro”, inspirado en la obra del poeta salteño Julio Espinoza. Su tercer disco, “Flores”, estuvo nominado a los premios Gardel en 2013 en la terna “Mejor álbum de folclore alternativo”.

Entonces, ensuit (2018) es su último disco.

Sandra Aguirre: dirección artística, diseño sonoro, letra y música de todos los temas, voz y guitarra, también, a cargo de la producción fonográfica.

Marcelo Katz, exquisita composición de arreglos, piano y sintetizador.

Emma Chacón Oribe, violonchelo, casi una segunda voz.

Santiago Martínez (violín), Diego Barraza Delgado (viola), Mariana Mariñelarena (percusión), Pablo Fauaz (guitarra y charango), Emiliano Álvarez (saxo soprano), músicos comprometidos con el vuelo sonoro, a la altura del sueño.

Arte de tapa: Marina Mulatero (fotografía), Silvia Katz (intervención fotográfica), Santiago Leira / Dospordos (diseño gráfico). 

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