La diversidad bonita del sol

“Bonita del Sol”, obra de Nardo Moyano para el fortalecimiento de la cultura ancestral wichi.

La obra se sorteará en Miramar, con el sentido de reunir fondos para la refacción del Centro Cultural Tewok, de la Comunidad Wichí de Santa Victoria 2

Nardo es artista de Miramar y profesor nacional egresado de la Escuela de Artes Visuales Malharro, de Mar del Plata. En su intensa búsqueda creativa, en amplitud de concepciones y exploraciones técnicas, hace cinco años realizó un viaje iniciático por la diversidad cultural y natural del norte argentino, permaneció en el Espacio Cultural Cebil durante varios días, junto a su hermano del alma y artista, Jerónimo Pérez, en un fecundo tiempo de intercambio y experiencias en la naturaleza, descubriendo otras visiones del mundo.

En su concepción, “el arte trasciende las fronteras y nos hermana” y en este tiempo hacia dentro de la pandemia, Nardo regresa al norte por los caminos de la solidaridad. A raíz de enterarse de que los hermanos Wichi de la Comunidad de Santa Victoria 2, del norte de Salta, necesitaban refaccionar el Centro Cultural Tewok, en el impulso del corazón, ofreció su arte para ayudar a materializarlo.  

Nardo nos cuenta, “estoy a más de 1500 km desde Miramar, me gustaría conocer algún día el lugar, su cultura, he recibido el mensaje de agradecimiento de Abel Mendoza (representante cultural de la comunidad), el agradecimiento es mutuo, y a la Fundación Cebil, por el nexo. La “Bonita del Sol” está inspirada en Soledad, que es mi musa, trato algunas cuestiones que tienen que ver, no sólo con lo femenino, sino con la suavidad, con el movimiento, con los colares de la tierra, tiene también geometrías inspiradas en las culturas originarias, no soy un investigador de la cultura wichi, pero me acerco desde el sentimiento que tengo de mi viaje al norte, junto a Jerónimo. El recuerdo por Tucumán, Salta y Jujuy, acercarnos a las historias de esos lugares y comunidades originarias, los colores de la tierra, las yungas tucumanas, los cerros de Salta y el Espacio Cebil, toda esa cultura, como los ojos de Soledad, me inspiraron”.  

“Técnicamente la “Bonita del Sol” es una acuarela hecha en papel alemán de 300 gramos, llevó diez días realizarlo y es parte de una serie que se llama “Las bonitas”, que tiene muchos personajes, representaciones femeninas, con diferentes ambientaciones y colores.”

La necesidad del diálogo intercultural

“Hay diferentes concepciones del arte, desde las culturas y de la historia humana. En la Argentina nos formamos viendo el arte europeo antes que el arte oriental y mucho menos el arte latinoamericano o el arte nativo de estas tierras. Esa formación hay que romperla para encontrar una identidad, una concepción del arte propia, que no sea ya la concepción del arte griego, la del renacimiento … “

“Mi concepción del arte es amplia, polisémica, barca muchos sentidos, contextos históricos, culturas y miradas diferentes, códigos, signos y símbolos, es un lenguaje universal, pero ese lenguaje tiene códigos visibles. Es algo mágico, simbólico. El arte, antes que una definición, es un saber hacer”.

Un viaje mítico por la diversidad

Nardo recuerda aquel viaje por el norte argentino, “lo planificamos todo el año y pudimos estar alrededor de 17 días entre tres provincias, conviviendo con diferentes aspectos de la cultura del lugar, que sólo conocía por libros. Lugares, paisajes, personas, personajes, culturas, diferentes formas de hablar que vas encontrando en los caminos. Muy rico ese viaje, nutrió muchos lugares artísticos. Yo me llevé un diario de viajes que traje lleno de dibujos e información, regresé muy feliz a Miramar, y con ganas de volver cuando se pueda.”

“Encontramos en el Espacio Cultural Cebil un lugar mágico en medio de las serranías, ahí acampamos, conviviendo cinco días con la naturaleza, filosofando sobre el intercambio cultural y la vida, desde diferentes cosmovisiones.”

“Ahí te conectás con una energía que fluye y que internamente moviliza, el olor a la tierra, el olor a los árboles, los animalitos, bichitos, los coyuyos, me quedó el sonido de su canto grabado en la memoria, de hecho, me voy a tatuar la imagen del coyuyo. Es un grato y feliz recuerdo haber estado en la construcción del Centro Cultural Cebil, ahora esperando con anhelo volver y encontrar el centro cultural andando y volver a estar en ese lugar mágico. Siempre se pueden hacer puentes culturales, artísticos, desde mi profesión de 15 años de docente de arte, llevando obras, haciendo exposiciones, charlas, seminarios, talleres, cursos, eso puede abrir una gama de educación alternativa, comunicación e intercambio, eso podemos lograr a futuro”.

El mensaje de Nardo para estos tiempos

“Esta experiencia humana que es la cuarentena global ha hecho de mi trabajo un lugar mágico, el arte como espacio tiempo alternativo al afuera, un espacio interno (…) me dio mucho tiempo libre de trabajo, para reflexionar, pensar y replantearme cosas importantes de la vida.”

“Trato de transmitir la energía de transmutación y de transformación que me genera este momento humano histórico, porque creo que el mundo entero está llegando a conclusiones mucho más grandes y tal vez está haciendo tambalear algún paradigma (…) y el arte en mi caso fue, es y será mi lugar en el mundo, me hizo replantear sentimentalmente, espiritualmente, el yoga, la meditación, el encuentro con uno mismo. El estos tiempos, el trabajo artístico me está haciendo aflorar un espíritu de guerrero, de lucha, de permanencia en este mundo físico como nunca antes sentí en mi vida, y deseo compartirlo con mis seres queridos y allegados. Y en esta cuarentena encontré también el amor.”

En unos días se realizará el sorteo de “La Bonita del Sol”, que además del impulso material, concretará un puente de diálogo intercultural entre el norte y el sur de nuestro extenso y diverso país.


Puentes para que la diversidad del mundo ilumine la vida con un nuevo sol.

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