La Juana cartonera ¡a Rosario!


Nunca hubiese imaginado la belleza que escondía tremendo festival (el Festival Internacional de p/o/e/s/í/a de Rosario).


Fundamentalmente destaco la calidad lírica y humana de tantos poetas con quienes conversé y escuché decir poesía (Ricardo Castillo de México que me rompió la cabeza por su amabilidad y su calidad de lectura performática; Claudia del Río, de Rosario; Jaime Huenún, de Chile, con quien compartí lecturas. Y muchísimos otros que reencontré luego de mi partida de Buenos Aires: Ezequiel Alemián, Daniel Durand, Celeste Diéguez, Fernanda Laguna, Dani Umpi, Cuqui, Martín Rodríguez. El gran editor y compañero de años, Gustavo “chicho” López, de la mítica editorial Vox, de Bahía Blanca. Estaba su hijo Milton López, también poeta).

Fuimos con Verónica Ardanaz, mi compañera de la vida, que además es poeta (entre otras cosas). Presentamos en sociedad mi nuevo libro de poesía Trilogía Sentimental, editado en La Juana cartonera, que incluye los libros: Sentimiento Bielsa 2005 (Eloísa Cartonera), Pekerman Saborizado 2007 (Testa di Campello) y Ortega No Se Va, (Eloísa Cartonera 2010). La “Trilogía” es el segundo libro de la editorial artesanal en cartón reciclado y papeles de autor que fundamos con Verónica, en la provincia de Salta, en el año 2016. En el cerro San José, de la cadena de Mojotoro. En Vaqueros. A 25 km al norte de la capital de Salta. También llevamos a Rosario un Taller de Autoedición de poesía y texturas, que dimos en el espacio Interzona Cultural “El Trocadero”, que coordina mi gran amigo Roberto García.



El origen de la criatura. Cuando presenté Ortega No Se Va, en el año 2010, en el Centro Cultural Pacha Mama del barrio de Villa Crespo, me encontré a Daniel G. Helder que me dijo: “ya tenés la trilogía de fútbol, Bielsa, Pekerman y Ortega”. Nunca me olvidé.  Y cuando Verónica me propuso hacer una antología con mi poesía, reviví sus palabras. Cristian De Nápoli me facilitó su E-mail y cuando le recordé aquel momento, Daniel lo tenía bien presente. Y le pedí que me hiciera el prólogo, porque sus palabras habían sido el origen de la trilogía y se había convertido por eso, en el padre de la criatura. Accedió felizmente y tengo un prólogo tremendamente hermoso.

El Festival nos alojó en un hotel céntrico, con acceso a todas las sedes de actividades, a razón de tres a seis cuadras de distancia.

La noche de mi llegada leí poemas de mi recientemente editada trilogía de fútbol, en el bar OUI, a las 23 horas. El típico bar céntrico de las grandes ciudades. Un bar repleto de gente por todos lados. Uno entraba al local pidiendo permiso, Y volvía a pedir permiso para dar otro paso, y así sucesivamente todo el tiempo. Siempre había personas delante conversando y tomando y que ni te miraban. Algunos sentados tomando cervezas la gran mayoría y picando ingredientes de vermouth. Parados conversando y tomando, abrazados a sus parejas o sus amigos, a los gritos todos con todos, con música de fondo. Era realmente un caos bellísimo y desafiante tener que leer poesía en ese lugar descontrolado.

En el codo del local, que era la ochava de la esquina, había a un lado, un escenario bajito como de treinta centímetros de altura. Un banquito de patas largas, un micrófono, y hacia ambos lados, sendos amplificadores de sonido.

Iban leyendo los compañeros poetas y el bullicio crecía y el desorden. Los mozos seguían atendiendo las mesas en medio de las lecturas de poesía. Sentía cierto desasosiego al permanecer esperando que digan mi nombre… Tuve pánico, debo confesarlo…

Decidí encarar al presentador y le dije quién era, que estaba en la lista que él tenía y que me tenía que ir. Que por favor me llamase a leer, rápido.

Esa fue la actitud que modificó mi ánimo.

Tuvo en cuenta mi pedido y me llamó.

Subí, saludé, me presenté, me senté en el borde del escenario con las piernas colgando del mismo. Y empecé con la tribuna primero (ELEMENTAL), y el juego de la pelota después.

Traté de mirar a la gente, agolpada en el local, excitada, expuesta a las delicias del alcohol y la música pop de Security Inspiral, Morphodestitution, Lía Sosa & Los Inhumanos, Isis & The Cumulus Nimbus, etc… Me dirijí a la multitud como si le hablase a cada uno. Les dije que leer así era imposible, que necesitaba algo de tranquilidad para que puedan escucharme. “Yo ya conozco mi poesía de fútbol… Ustedes no…” les dije. Y arranqué con Pekerman Saborizado…

Hoy, la superficie
del campo de juego es un felpudo.
Ya no nos importa nada.
Ni las intenciones,
ni el peligro.
Nada.
´ta bien, la fantasía puede ser un cáncer
que se lo lleva todo, pero dónde se oculta, entonces, la ferocidad del sentido.”
“El fútbol no es arte.” Dijo el filósofo argentino Alejandro Dolina,
en un reportaje que le hizo Luis Majul,
el domingo cuatro de junio del año 2006, en su programa de canal 2, La cornisa:
“Y nos vamos a encontrar al final del mundial, en el obelisco, festejando…”
El segundo palo
es el palo más alejado con respecto a la partida de la pelota.

Les hablé de la trilogía de fútbol y seguí con algo de “Ortega No Se Va”.

Recuerdo que en algunos pasajes de “Ortega…” algunos se reían de mis ocurrencias, me detenía y los miraba a los ojos con cierta complicidad…

Generalmente me dirijo a la gente que logro escucharla reírse o comentar algo cerca de mí. Son recursos de la timidez. Que no se den cuenta que tengo miedo…

Puedo parecer extrovertido pero sé, que en determinados momentos especiales hay que actuar. Hay que tomar una forma discursiva propia de un personaje que uno mismo debe interpretar en ese preciso instante. Es elemental seguir prendido de la atmósfera del texto pero es necesario mirar y comunicarse con la gente.

Podemos salirnos del poema pero no del clima del poema.

Podemos y debemos intercambiar alguna opinión, algún gesto, una sonrisa con alguien del público.

Ricardo Daniel Piña

Poeta y editor invitado por el Festival Internacional de Poesía de Rosario, del 17 al 23 de septiembre de 2018.

(*) El Festival Internacional de Poesía de Rosario es en su especialidad el evento más importante que se realiza en la Argentina y uno de los más antiguos y acreditados de Latinoamérica. Coorganizado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y el Centro Cultural Parque de España, el FIPR se viene desarrollando de manera ininterrumpida desde 1993. En 26 años han pasado por él más de 1300 poetas provenientes de 59 países del mundo y muchas de las figuras más influyentes de la poesía de la segunda mitad del siglo XX y la primera del siglo XXI. En 2018, las actividades principales se realizaron en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, la Plataforma Lavardén y el Centro Cultural Parque de España. Además, fueron previstas actividades en bibliotecas, institutos de educación, asociaciones culturales, bares y otros espacios públicos y privados; como también, lecturas, charlas, trasnoches, la Residencia FIPR para poetas de entre 18 y 25 años de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay; talleres abiertos al público; y la Feria de Editoriales de Poesía, con más de 100 sellos de todo el país.

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