Desde la Fundación Cebil, desde la provincia con mayor diversidad cultural y biodiversidad del país, hacemos un fraterno y decidido llamado a todos los ciudadanos y ciudadanas, sensibles y protectores de la naturaleza y la humanidad, a que redoblen sus esfuerzos en defender el futuro del planeta, el cumplimiento y calidad de las leyes ambientales y el Buen Vivir, los derechos humanos y los de la Madre Tierra.

 

A comienzos de año, la Fundación Cebil adhirió, junto a más de 100 organizaciones ambientalistas del país, con décadas de prestigio y trayectoria, al rechazo de la Ley “Bases” y al mega DNU, y representada por el colectivo, participó en debates con legisladores en Salta y en el Congreso Nacional, exponiendo un fundamentado análisis del rechazo, por su inconstitucionalidad, además de su carácter regresivo a toda la legislación vigente en materia ambiental y estándares internacionales. Aunque gracias a esta movilización la Ley Bases fue rechazada, el DNU promulgado tras la asunción del nuevo gobierno aún continúa vigente, perjudicando el Derecho Ambiental y leyes fundamentales para la protección de nuestros ecosistemas. Impide una respuesta eficaz ante los asoladores incendios y períodos de sequía experimentados en los últimos años, disminuyó el presupuesto al plan nacional por el cambio climático, demostrando poco interés en generar un desarrollo sustentable, incluso degradando el Ministerio de Ambiente a una Subsecretaría.

 

Desde la Fundación Cultural Cebil llamamos a expresar un enérgico rechazo al DNU vigente y a la Ley Bases, que a pesar de todo el esfuerzo de la comunidad científica y ambiental organizada, se volvió a presentar en el Congreso Nacional y actualmente tiene media sanción por diputados y senadores. Además de lo denunciado oportunamente, promueve un Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI), que además de generar competencia desleal para las pequeñas empresas nacionales, profundizará aún más la desigualdad, la contaminación y dependencia del extractivismo global.

 

Estamos viviendo momentos de encrucijada histórica como región, país y humanidad. Desde fines del siglo XVII, cuando comenzó la primera Revolución Industrial en Inglaterra, la sociedad asistió durante siglos a la expansión de un modelo de desarrollo que ha multiplicado la desigualdad, destrucción ambiental y cultural, imponiendo monocultivos, un pensamiento único y una división del trabajo, donde nos ha correspondido la dependencia exportadora de materias primas. Los países desarrollados son responsables del actual cambio climático, son los principales productores de gases de efecto invernadero, saqueo y contaminación de recursos naturales, perpetuando el subdesarrollo, en países como el nuestro y otros de Latinoamérica. En la década de 1990, este antiguo modelo de desarrollo que tiene más de 300 años, se profundiza en el mundo, generando más extractivismo, un consumismo sin freno y la desintegración de valores humanos, hasta el desequilibrio de la Madre Tierra. Como bien dicen los pueblos originarios de Nuestra América, debemos recuperar el Buen Vivir, para un futuro posible y la paz verdadera.

 

El cambio climático está suficientemente demostrado por la comunidad científica internacional y por la mayoría de los pueblos y países del mundo representados en las Naciones Unidas, que acordaron la Convención Marco sobre Cambio Climático y la Agenda de Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, “un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia”. Viene a coronar un largo proceso de ampliación de derechos humanos, que nacidos luego de la Segunda Guerra Mundial, fue fortaleciéndose a partir de diversos tratados, convenciones y conferencias mundiales, a lo largo de muchas décadas, y que tuvo a las Naciones Unidas como un espacio importante. La Agenda 2030, a la cual la Fundación Cebil adhiere y difunde, es un acuerdo internacional para que podamos construir otro mundo posible entre todos, plantea 17 objetivos con 169 metas e indicadores medibles, “de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental”. Es una agenda que comienza cada mañana, cuando elegimos qué consumir y también, en estos momentos, cuando hay que alzar la voz y defender los derechos ambientales.

 

Hacemos un urgente llamado a sostener el fuego encendido de los valores y derechos humanos, en esta extraña noche de la conciencia, que ya pasará, porque velamos firmes por ese nuevo amanecer que soñamos. Los llamamos a defender, con más fuerza, la existencia digna de nuestra Madre Tierra, que es la propia dignidad humana y de nuestros bienes comunes, como el agua, el aire, los alimentos libres de manipulaciones genéticas, los bosques nativos, la diversidad de culturas. Si nuestra riqueza viene del campo argentino, ¿por qué no poseemos una estrategia nacional que priorice el desarrollo a escala humana de toda la diversidad de los productores y pobladores en los territorios? Un modelo de desarrollo que tenga como eje la diversidad cultural será necesariamente atento a conciliar las desigualdades, el arraigo en los territorios, la justicia climática e interespecie, otras formas de vida por fuera del consumismo, como el Buen Vivir, nuevas redes de contención y convivencia humana para esta emergencia climática, pero sobre todo, podrá potenciar uno de los grandes tesoros y recursos de la humanidad para salir adelante: la creatividad.

 

Tenemos futuro y es ahora: salí a defender la naturaleza y la diversidad humana, donde está el agua, el aire, el alimento y la vida, donde están los vínculos humanos solidarios para salir adelante, donde la creatividad compartida nos ayudará a encontrar otro modelo de desarrollo y una mejor democracia.

3 Comments:
5 junio, 2024

DEFENDER LA NATURALEZA ES DEFENDER EL FUTURO PRÓXIMO DE ESTA DEPREDADORA ESPECIE QUE SOMOS LOS SERES HUMANOS !

5 junio, 2024

Cualquier política que no considere el cuidado del medio ambiente es repudiable.

5 junio, 2024

Sin parques nacionales no tenemos formas de cuidar las especies más vulnerables y los pocos espacios de zonas sin urbanizar, sin INTA no hay control agro ecológico. Los bosques y sus especies corren peligro, cómo acá en la patagonia que liberaron la caza de sp nativas. No tenemos forma de control de ninguna forma, todo se regala, se degrada, se remata , que triste. No a la ley de Bases.

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