MUESTRA LHAJWUS LHENEK. Comentarios por Cecilia Gracía Ruffin

Precioso es lo que pienso primero, desde el sentido del hallazgo. Y este sentir es provocado por la honestidad con la que están producidas las piezas, cada una de ellas. Producir sin ruido, “desde el alma que guían a las manos”, como los autoras y autores describen, se percibe como un hecho a veces poco frecuente de encontrar en la producción del arte actual. Muchas veces hay más olor a moda acompañado de mayor o menor talento pero ese aroma es altamente contaminante de la obra.
Por supuesto hay muchísimos autores contemporáneos que pueden producir desde su propio silencio, aun viviendo en grandes ciudades y es ahí cuando los receptores nos emocionamos, pensamos, avanzamos como seres humanos y nos encontramos confrontados con el silencio del artista que refleja el nuestro.
Otro aspecto que me llama la atención es la cohesión de todas las obras que aún siendo de diferentes artistas se perciben como una sola pieza comunitaria.

De ahí precioso como original, una “especie” de arte pensado desde el “nosotros” que habitamos todavía este mundo sin ruido. Por supuesto hay una labor curatorial exhaustiva y que ha intentado ser lo más transparente posible, y se nota. Pero me parece que esta cualidad de la obra va más allá de este deseo de cohesión y unidad.
Es una comunidad que piensa la obra y comparte los saberes y las técnicas desde antes que exista cada pieza de arte.
Por último y de nuevo, sin soslayar el enorme trabajo de gestión y acompañamiento que implica esta muestra, me gustaría ver la próxima producción de este grupo en un museo de arte contemporáneo que es el lugar que debe habitar para que todos podamos de una vez por todas integrarlo al mundo del arte actual que implica un contexto y un discurso político y económico que lo sustenta.

(*) Cecilia García Ruffini, artista y arquitecta.
Agosto 2022

Fotografía: Mario Luna

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