Gotas resplandecientes de lluvia van cayendo alrededor de la ciudad de Salta. El paisaje se predispone como un lienzo donde belleza y naturaleza confluyen. En este día fresco, un montón de estudiantes del Profesorado en Artes Visuales del Instituto Superior Tomás Cabrera y el alumnado de nivel primario de la Escuela Bicentenario de 3ros y 7mos años se reúnen por una encomiable causa común: defender los Bosques Nativos a través del arte y la cultura, haciendo honor a toda la riqueza natural de nuestra provincia de Salta en sus bocetos.
El trabajo del primer grupo está compuesto por una pluralidad de visiones e imágenes del mundo evocadas por una inspiradora charla inicial acerca de las vasijas de Arte Wichí presentes en el día de hoy. Su presencia da pie a la creatividad e interacción comunitaria entre dos instituciones educativas diferentes, pero en su centro comparten una misma vocación de aprendizaje por medio de las artes plásticas. El arte que une y potencia a toda la comunidad.
Los dibujos son variados en formas y tamaños. Prevalecen las técnicas de pintura sobre los afiches blancos, pero también lápices de colores bailan sobre el papel. Hasta uno de ellos destaca por sacar a relucir sus técnicas de papiroflexia con diferentes colores. Todas las técnicas son bienvenidas.
Viene un segundo grupo, Verónica cuenta con su característica pasión el cómo se entrelaza e integra la diversidad cultural y natural para reflejar cuál es el corazón de esta actividad. Por su lado, el profesor Fernando invita a todo el grupo a pensar en qué árboles, qué pájaros y cuáles imágenes son las más expresivas para la actividad que proyectamos en nuestro futuro gran objetivo: un mural comunitario plasmado en una de las paredes exteriores de la Escuela Bicentenario. Las posibilidades son inmensas y están ansiosos por darle forma.
La energía de este grupo se deja ver desde el primer momento. Terminaban su jornada con la actividad que realizamos y las risas, bromas y cargadas no faltaron hasta el final del día. Las pinturas vuelan como las aves representadas, entre los colores verdes y marrones combinando con los plumajes de una forma magistral. Las especies nativas son parte de esta sinfonía a la naturaleza por medio del trabajo colaborativo, pues queremos el reflector sobre ellas y todos puedan ver su belleza.
El trabajo en equipo brilla en esta ocasión porque todo el mundo forma parte de sus dibujos y pinturas. El intercambio hace más rica y diversa la actividad, pues se escuchan comentarios sumamente interesantes e introspectivos de las dos generaciones presentes. Por un lado, la imaginación, sueños y expectativas se expresan con abundancia junto a la reflexión sobre la llegada a la adultez, el tener que llevar un enfoque más reduccionista, realista y acotado de las proyecciones artísticas. Podemos ver dos visiones, con sus técnicas y modalidades para construir, combinadas para darle el lugar merecido a la fauna y flora local. Sus deseos y talento, llevaran a hacer algo tan memorable como hermoso y enriquecedor.


